El que pone el precio hizo fila en la ventanilla primero.
Isaias Hernandez nació en Estados Unidos, primera generación. Creció en el estado de Washington trabajando en el campo. Antes de que Pesito fuera una empresa, fue algo que aprendió de niño en el puesto de fruta de su abuela y en la fila de la ventanilla de remesas.
Un dólar nunca fue una cifra en una pantalla.
Cerezas, duraznos, pepinos, flor de calabaza. Mesas plegables y cajas de plástico a la orilla de la carretera. Su abuela vendía fruta para ayudar a mantener a la familia, y él la ayudaba.
Cuando el dinero se gana así, aprendes a contarlo. Un dólar era el mandado de la semana. Era la medicina, la renta, un pastel de cumpleaños. Eso es lo que sabe de los números quien después va a ponerle precio a una remesa.
Lo que veía desde el lado del cliente.
Su abuelo trabajaba el campo. Cada tanto, los dos hacían fila en la ventanilla de Western Union para mandar dinero a la familia en México. Isaias veía el papelito: una comisión de un lado y un tipo de cambio del otro, y entre los dos, una parte de la semana de trabajo de su abuelo que se quedaba en el mostrador.
Nadie le explicaba a su abuelo que el tipo de cambio también era comisión. Esa es la cuota que no se ve. Isaias creció, aprendió a construir software y terminó trabajando en infraestructura de pagos. La pregunta nunca lo soltó: ¿por qué mandarle tu propio dinero a tu propia familia cuesta tanto?
Pesito es su respuesta. La tarifa planeada es 1% de lo que envías y nunca pasa de $1 USD enviando desde Estados Unidos, ni de $15 MXN desde México. No hay margen en el tipo de cambio. Ves la tarifa y el tipo de cambio antes de confirmar. El que fija ese precio sabe exactamente lo que le cuesta a una familia, así que no es una oferta para captar clientes que después se retira cuando ya nadie se puede ir.
Una remesa barata es la puerta. Lo de adentro es una cartera honesta.
La remesa barata es la puerta de entrada. Adentro estamos construyendo una cartera que cobra lo que dice cobrar, en toda América. Podemos cobrar la remesa casi al costo porque el riel de liquidación es nuestro y porque el dinero se gana en otra parte, y decimos dónde. Lo explicamos completo en Cómo ganamos dinero.
Lo mismo aplica al idioma. Mucha de la gente que trabaja el campo habla mixteco, zapoteco, mam o k'iche' antes que español, y cada producto financiero que toca está escrito en una lengua que le tocó aprender. Este sitio ya está en náhuatl, y hay más lenguas en la ruta. Servirte en tu idioma es el mismo argumento que no esconder un margen en el tipo de cambio.
Todavía no lanzamos.
Preferimos decírtelo de frente: Pesito está en pre-lanzamiento y las transferencias aún no están disponibles. Aztlan Software, Inc. está tramitando su propia licencia de transmisor de dinero; Idaho es el primer estado. Lo que sí puedes hacer hoy es apuntarte en la lista de espera y ver cómo lo construimos, paso a paso, en la ruta pública.
Esto no es solo una empresa de tecnología financiera. Es nuestra manera de asegurar que más familias se queden con más de lo que tanto les costó ganar.
Isaias Hernandez, fundador y CEO